Ya que los negocios o cualesquier otro campo empieza primero con las personas involucradas, para comprender como funcionan los negocios a la manera mormona se requiere echar una mirada al núcleo de los negocios: Hombres de negocios mormones. ¿Qué hace que los hombres de negocios mormones sean como son? ¿Por qué actúan de la manera que lo hacen?
Los mormones creen que el éxito, en los negocios o en cualquier otro esfuerzo, depende mucho de la preparación. Por algo, los mormones creen que estar bien preparados les da confianza. “Si estáis preparados, no temeréis” reza el lema por el cual rigen sus vidas, aún los negocios.
Capacitar a los Santos para hablar en público con confianza empieza temprano. Es muy común ver a pre-escolares en el podium frente a docenas de personas ofreciendo un pequeño discurso, cantando o actuando de algún otro modo. Ellos aprenden muy temprano a sentirse cómodos con la gente aun en grupos numerosos. Esas oportunidades continúan conforme van creciendo y madurando, por lo que no resulta raro ver a muchos mormones no sólo en negocios sino también desarrollando algún arte y también la política.
La preparación para los hombres de negocios mormones se incrementa al obtener la mayor educación posible. Pero los mormones creen que todos, aun aquellos que piensan en “sólo” quedarse en casa y enseñar a sus niños deberían aprender tanto como puedan. Estadísticamente, los mormones en Utah tienen una alta tasa de diplomas de bachilleres y de títulos en educación superior. Probablemente, debe suceder lo mismo en otros países también. Con el fin de ayudar a los Santos en todo el mundo a tener igualdad de oportunidades de ser productivos y exitosos, la Iglesia ha establecido un
Fondo Perpetuo para la Educación, para financiar la capacitación y la educación.
A los mormones se les enseña a orientarse hacia metas. Constantemente tienen metas en sus
llamamientos u otras actividades. Muchos jóvenes mormones se convierten en
Scouts Águila. El haber aprendido a planificar, organizar, y trabajar para alcanzar sus metas se convierte en una ventaja en el mundo de los negocios. Muchos buenos mormones se convierten en vendedores o dirigen organizaciones de ventas debido a que generalmente son exitosos en alcanzar cuotas.
El trabajo en equipo, otro hábito útil en los negocios, es algo con lo que los mormones están muy familiarizados. Los mormones reciben muchos llamamientos diferentes en la Iglesia, durante los cuales deben trabajar y cooperar estrechamente con otros. Se les puede pedir que dirijan o que sigan direcciones, que enseñen o que aprendan. Los mormones creen que las personas no pueden liderar o enseñar bien a menos que ellos mismos puedan seguir, escuchar, y aprender. El trabajar “desde abajo” ayuda a los mormones a comprender como funcionan las cosas, que problemas anticipar, y como corregirlos.
- La Ética del Trabajo Arduo
A los mormones se les enseña a trabajar arduamente desde la niñez. Muchos jardines y patios familiares están al cuidado de niños y jóvenes, en un inicio conjuntamente con sus padres, y tal vez después, especialmente en familias numerosas, solos. Ellos también realizan tareas domésticas tales como limpiar, cocinar, cocer, limpiar la nieve, y conservar alimentos. Se les anima a proporcionar un servicio similar para la familia extendida, vecinos y para la gente mayor. Con frecuencia, inician trabajos pagados a temprana edad, como el reparto de periódicos y cuidado de niños. De adultos, los mormones dan a sus empleadores más de lo que reciben por pago, por lo que resulta fácil entender que los mormones líderes de negocios poseen fuertes hábitos de trabajo y ética. Ellos no son de los que desperdician el tiempo o los recursos, ya que han aprendido en las muchas posiciones en la Iglesia y en sus familias a ser responsables en sus mayordomías y tareas familiares.
Se espera que los mormones presten mucho servicio en sus vidas, lo que se hace natural en ellos al tratar con los empleadores, usuarios, y vendedores. Aprenden del hecho que Cristo lavó los pies de Sus apóstoles que servir, aunque posiblemente sea mostrar humildad, no es denigrante, y que no es un ejemplo de debilidad sino de poder hacer la diferencia. Aprenden que la gente es siempre más importante que las cosas y que servirles es un privilegio y un reconocimiento de su infinito valor. Los SUD creen que servir es seguir el ejemplo de su Padre en los Cielos y de Cristo, los seres más poderosos que conocen.
Muchos hombres de negocios mormones señalan a la misión de la Iglesia en la que sirvieron como un campo de entrenamiento para sus vidas en los negocios. La mayoría ganan el dinero para cubrir sus gastos para su misión de dos años. Se trazan una meta clara y se comprometen, se dedican y determinan alcanzarla. La obra misional también desarrolla otras cualidades como la autodisciplina, persistencia, y paciencia. Conforme conocen gente y encuentras tropiezos y dificultades, rechazo y persecución, ellos aprenden a resolver los problemas sin vacilación trasponiendo los obstáculos que se les presenta. Se vuelven creativos, organizados y buenos con el tiempo, el dinero y con la gente. Aprenden a tener compasión y respeto por otras personas de diversos antecedentes y creencias y a servirles aunque no sean apreciados. También aprenden a tener auto-respeto ya que comprenden que ellos pueden realizar cambios positivos en las personas y en el mundo. Un efecto colateral de que los jóvenes mormones sirvan en una misión es que ellos aprenden a ser líderes. Las misiones se convierten en una escuela de acabado mormón, básicamente un curso en entrenamiento ejecutivo.
Haciendo Negocios
Todo lo que los mormones aprenden de ser miembros de la Iglesia es, o debería ser, llevado a ser parte de su vida de trabajo, y los SUD creen que no es más importante en ninguna otra parte, que en el trato que dan a sus empleados. Los mormones que conducen sus negocios a la manera mormona, son amigables, corteses y cordiales con sus empleados, no como una estrategia de negocio sino como un lazo sincero y de preocupación por la salud de sus empleados, su seguridad y su felicidad. Los hombres de negocio mormones están preocupados por las personas que lideran y se esfuerzan por llegar a conocerlos. Desarrollan un sistema de comunicación con sus empleados que los motiva, de tal manera que no solamente no tratan de imponer su autoridad sino que tampoco es necesario ya que sus empleados están cumpliendo todo lo que podrían desear. Ellos nunca ven a sus empleados como adversarios sino como socios que contribuyen con su talento y tiempo para el éxito del negocio y por lo tanto debían ser recompensados no solamente con el debido monto de dinero sino también con el debido reconocimiento y aprecio. Los hombres de negocio tratan a sus empleados tan igual como a ellos mismos, sin distinción de clase y no muestran favoritismo entre ellos. Un punto fuerte entre los hombres de negocios mormones es que ellos valoran la capacitación. Ellos saben que no pueden esperar algo de sus empleados si es que primero no se aseguran de que el empleado sepa lo que se espera de él y vean la manera de proveerle dicho conocimiento. Ellos nunca gritan, amenazan o abusan. Ellos valoran la dignidad de cada uno de sus empleados. Ellos también reconocen que el buen trato a sus empleados constituye un buen negocio, ya que ello motiva a sus empleados a ser leales, trabajadores y honestos y los ayudan a edificar sus negocios.
La manera en que los hombres de negocio mormones tratan a sus clientes coincide con la manera en que ellos tratan a sus empleados. En sus tratos con sus clientes, los mormones son también amables, educados, sinceros, honestos, consistentes, y preocupados por las personas. Sus clientes saben qué esperar de ellos, que son confiables y que cumplen con su palabra. Los mormones dan a sus clientes un buen servicio y agradecidos con el trato que ellos reciben en respuesta. Los hombres de negocio mormones respetan a sus clientes y, a su vez, sus clientes los respetan.
La humildad requerida de los creyentes religiosos sinceros se traslada al mundo de los negocios y al mundo académico. Los mormones que logran gran éxito en cualesquier área tienden a permanecer accesibles a empleados, compañeros, estudiantes, y con el público en general.
Resumen
En general, hacer negocios a la manera mormona es realmente seguir las normas y principios del evangelio. Las autoridades de la Iglesia requieren que todos los miembros, incluyendo a los hombres de negocios, sean honestos en sus tratos. Ellos aconsejan a los miembros que traten a los demás con justicia y amabilidad. Enfatizan que cualquier otra manera menos que ésa, no es la manera mormona de hacer negocios –ni de vivir.
Tomado de http://es.mormonwiki.com/Hacer_negocios_a_la_manera_mormona
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